miércoles, 25 de febrero de 2015

ADIVINACIÓN CON GRANOS DE MAÍZ







Los pocos sacerdotes de Ifá que arribaron a nuestras costas, llegaron desprovistos de los materiales necesarios para la adivinación y el ejercicio del culto, y tanto dieron, hasta que encontraron la manera de sustituirlos por elementos autóctonos.

De este modo fue que descubrieron en las semillas del corojo propiedades parecidas al obi Kola en el sentido místico; las jutias reemplazaron a las ratas africanas: Iroko se convirtió en la  ceiba, en cuya majestuosidad se manifestaban los orishas, que desde las alturas habían acompañado a sus hijos en la trágica aventura, cruel y aberrante episodio que, no obstante, cumplía el cometido de expandir por otros continentes a las etnias del África y con ellas sus cultos y el dominio de sus deidades.

En un inicio carecieron de sus atributos sagrados, encontraron una planta cuyas semillas serian básicas como alimento, y en las que notaron, cierto valor mágico, aun hoy día apreciado. Este grano fue el maíz, empleado por los sacerdotes en el fondo de los barracones para atefar y obtener los signos sobre la tierra misma, aquella que, prodiga en extremo, les suministraría con el tiempo lo necesario para ejercer el culto.

Estos primeros sacerdotes de Ifá, esclavos en nuestras tierras, vieron, en la interpretación de los signos obtenidos, que algún día aunque fuera lejano, sus descendientes romperían los lazos de la esclavitud y harían prevalecer el culto, y reconstruirían poco a poco los libros sagrados, que para entonces serian muchos, debido a la imposibilidad de unificar otra vez la religión que profesaban.
Así es testimoniado en estos libros, elaborados gracias al esfuerzo de los iniciados, para grandeza de Orula y de Ifá.


IBORÚ IBOYA IBOSHESHÉ …. IFA ODDARA