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HISTORIA DE OBÍ (II)





HISTORIA DE OBÍ (II)

Olofin había visto una mata muy alta  y muy verde (una vez que vino al mundo a ver cómo estaban sus hijos), pero al preguntarle que hacía, el árbol todo lo que pudo decirle fue:
“Moverme con el viento y mas nada”.

“Es una lástima,- replico Olofin- pues eres alta y muy hermosa, ¿qué es lo que tú quieres hacer?”
“No sé, pues yo creo que ya todos los arboles dan las frutas que hacen falta en la tierra”.
“Espera un poco,- le contesto Olofin- yo creo que podemos hacer algo…. Ya sé, mis hijos tienen cada uno un fruto que les pertenece, pero no hay una fruta que les pertenezca a todos. Yo he de poner en tu penacho tal fruta y le pondremos por nombre Obí Güi Güi. Llamare a mi hija Obbatala, para que ella se lo comunique a todos.

La palma muy complacida con la oferta de Olofin le dijo: “sea tu voluntad Olofin, y que las frutas que yo para, sean para el bien de los hombres”.
Al día siguiente, al amanecer y debajo de la palma, Obbatala convoco a un cabildo de todos los Orishas y les dijo:

“Delante de ustedes verán a Obí Güi Güi, que es hijo de la palma y de Olofin, pues dios creador, le hizo venir al mundo para que todos le utilicemos. Delante de ustedes, les repito, esta la fruta partida y sus pedazos tienen un significado, apréndanlo de esta forma”.
Obbatala les enseño a ellos como leer los cocos.

Algún tiempo después un hombre aprendió a leer los cocos, tal y como le habían enseñado los santos. Este hombre se llamaba Biake y tenía un hijo llamado Adototó. Como no tenía dinero que dejarle, le dio el secreto del coco y su i9nterpretacion.

En la casa de Biake Vivian otros muchachos, que aunque no eran hijos de él, le obedecían y respetaban como tal, pero el único hijo legítimo era Adototó. Y sucedió que se murió Biake y los hijos adoptivos le robaron todo lo que tenia y dejaron al verdadero hijo suyo, sin un centavo ni nada de valor, excepto los cocos para adivinar, pero Adototó  apenas los usaba, pues se sentía muy desengañado con la humanidad y sobre todo con los que se habían criado a su lado y tan mal le habían pagado.

Con el tiempo, llego a oídos del Rey de la Aldea, la mala trastada que le habían hecho a Adototó, y quiso saber a quien de verdad pertenecían los terrenos que Biake tenía en las afueras de la aldea. Mando a buscar a los que poseían el terreno y que decían ser sus propietarios, al pedirles que presentaran las pruebas que loa acreditaban como los legítimos dueños, estos no pudieron presentar ninguna. Entonces el Rey envió por Adototó, quien le explico que la única forma de probar que él decía la verdad, era con los cocos que su padre le había enseñado a tirar. A todas las preguntas que hizo del Rey, los cocos le respondieron la verdad, pasando los terrenos a ser propiedad de su legítimo dueño: Adototó.

Y este fue el primer hombre que adivino con los cocos, y desde entonces, el coco es utilizado para que digan la verdad a todos en la Tierra.

Comentarios

  1. Muchas Felicitaciones, excelente las historias, artículos y patakies que has publicado!!!

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  2. GRACIAS POR TUS FELICITACIONES, PROXIMAMENTE MAS PUBLICACIONES....... IBORU IBOYA IBOSHESHE¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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  3. Respuestas
    1. Gracias!!!
      Esperando que las publicaciones sean de su agrado y sigan apoyándome.

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